GALÁPAGOS
La
Provincia de Galápagos es una de las 24 provincias que conforman la República del Ecuador,
ubicado a 1000 km de la costa del Ecuador continental. Su territorio está
formado por el Archipiélago
de Colón, también conocido como "Islas Galápagos", de la
cual adopta su nombre. En total son 13 islas grandes, 6 medianas y 107 islotes
y rocas las que conforman el archipiélago. La capital administrativa es la
ciudad de Puerto
Baquerizo Moreno, mientras la urbe más grande y poblada es Puerto Ayora.
Ocupa un territorio de unos 8.010 km².
En el
territorio galapaguense habitan 25.124 personas, según el último censo nacional
(2010), siendo la provincia menos poblada del país, debido principalmente al
afán de conservar al máximo la flora y fauna
de la región. La Provincia de Galápagos está constituida por 3 cantones (San Cristóbal,
Isabela
y Santa Cruz),
con sus respectivas parroquias urbanas y rurales. Según el último ordenamiento
territorial, el archipiélago conforma el Régimen Especial de Galápagos, dentro
del proyecto de nueva división en regiones autónomas.
Es el
mayor centro turístico del Ecuador, así como también una de las reservas
ecológicas más grandes e importantes del planeta. Las actividades principales
de la provincia son el turismo debido a su calidad de reserva natural, y la pesca.
Los
territorios de la provincia de Galápagos fueron descubiertos durante la colonización
española en 1535
por el Fray Tomás de
Berlanga, aunque no se estableció una localidad en el archipiélago.
Durante gran parte de la colonia, las islas sirvieron como escondites de piratas que saqueaban
varias ciudades de América del Sur. Ecuador anexó las islas
Galápagos el 12 de febrero de 1832, y la actual
provincia fue creada el 18 de febrero de 1973.
Historia
Se estima
que las islas se formaron hace 8 millones de años como resultado de actividad
tectónica en el fondo marino.
Las islas
Galápagos fueron descubiertas por azar el 10 de marzo de 1535, cuando el religioso
dominico Fray Tomás de
Berlanga, entonces obispo de Panamá, se dirigía al Perú en cumplimiento de un
encargo del monarca español, Carlos V, el juez en una disputa entre Francisco
Pizarro y sus subordinados luego de la conquista del imperio Inca.
A causa de una calma chicha y las fuertes corrientes marinas, la nave del
obispo fue arrastrada hasta las Galápagos. En la crónica de su aventura,
dirigida desde Portoviejo
al emperador Carlos V acerca del descubrimiento de las Islas Galápagos,
Berlanga describía las inhóspitas condiciones prevalecientes en las desérticas
islas, así como las gigantescas tortugas que las habitaban. También describió
las iguanas marinas, los lobos marinos y muchos tipos de aves, recalcando la
inusual mansedumbre de los animales y que expresaba en las siguientes palabras:
Traxo el
navío muy buen tiempo de brisas siete días, que haziase el piloto cerca de la
tierra e diones calma seis días; eran tan grandes las corrientes, que nos
engolfaron de tal manera, que miércoles en diez de marzo, vimos una isla; e
porque el navío no había más agua que para dos días, acordaron de echar la
barca e salir a tierra por agua e yerba para los caballos. … E salidos no
hallaron sino lobos marinos, e tortugas e galápagos tan grandes que llevaban
uno un hombre encima, e muchas higuanas que son como sierpes. Otro día vamos
otra isla mayor que es aquella de grandes sierra, e creyendo que allí por su
grandeza como por su monstruosidad que no podía dejar de tener ríos e frutas,
fuiemos a ella, porque la primera baxaria diez o doce leguas, e en esto bebiose
el agua quen navío abia e estuvimos tres días en tomar la isla, con calmas, en
los cuales allí los hombres como los caballos padecimos muchos trabajos.
Los
primeros mapas en incluir las islas fueron los preparados por Abraham
Ortelius y Mercator
alrededor de 1570. Las islas estaban descritas como "Insulae de los
Galopegos" (Islas de las Tortugas).
Las
Galápagos fueron utilizadas por piratas ingleses como escondite en sus viajes de pillaje a los
galeones españoles que llevaban oro y plata de América hacia España. El primer
pirata que se conoce visitó las islas fue Richard Hawkins, en 1593. Desde entonces hasta
1816 muchos piratas
llegaron al archipiélago.
Alexander
Selkirk, el hombre cuyas aventuras en las islas de Juan
Fernández inspiraron a Daniel Defoe para escribir Robinson
Crusoe, visitó las Galápagos en 1708 luego de que fuera rescatado de
la isla Juan
Fernández por el corsario Woodes Rogers. Rogers fue al archipiélago para
reparar sus naves luego de saquear Guayaquil.
La
primera misión científica que visitó las Galápagos fue la expedición Malaspina, una expedición
española dirigida por Alejandro Malaspina, que llegó en 1790. Sin
embargo, los registros de la expedición nunca llegaron a ser publicados. En 1793, James Collnet
describió la flora y fauna de las islas y sugirió que podían ser utilizadas
como base para los balleneros que operaban en el océano Pacífico. Collnet
también dibujó las primeras cartas de navegación de las Galápagos. Los
balleneros capturaron y sacrificaron miles de tortugas del archipiélago para
extraer su aceite. Las tortugas podían sobrevivir por meses sin alimento ni
bebida, por lo que se las transportaba en los barcos a manera de alacenas
vivientes que al ser sacrificadas proveían proteína fresca a los marinos. La
cacería de estas tortugas fue la causa de la gran disminución, y en algunos
casos hasta la destrucción de ciertas razas de este quelonio. Junto con los
balleneros, llegaron los cazadores de focas peleteras, lo cual llevó a las
tortugas a un punto cercano a su extinción.
Anexión a Ecuador
El
coronel Ignacio Hernández anexionó el archipiélago en nombre de la República
del Ecuador en 1832. A su vez proporcionó nuevos nombres para dos islas,
Floreana entre ellos. El primer gobernador de las Galápagos, el general José de
Villamil, trajo al archipiélago a un grupo de convictos para poblar
la isla Floreana (bautizada así en honor al presidente
Flores quien ocupó las islas) y en octubre de 1832 algunos artesanos y
granjeros se les unieron.
El segundo viaje
del Beagle trajo al barco de investigación británico bajo el mando
del capitán Robert
FitzRoy a Galápagos el 15 de septiembre de 1835 para investigar los
accesos a los puertos. El capitán y otros a bordo, incluyendo el joven
naturalista Charles
Darwin, realizaron un estudio científico de la geología y biología
en cuatro de las islas antes de continuar su expedición alrededor del mundo el
20 de octubre. El gobernador de la colonia de presos en Floreana (José de
Villamil) dijo a Darwin que el caparazón de las tortugas difería
dependiendo de su isla de origen. Igualmente, luego de su retorno a Inglaterra,
Darwin se dio cuenta que los especímenes de aves que había capturado en las
Galápagos no eran sino variedades de pinzones, que también diferían de isla a
isla. Estos datos fueron cruciales en el desarrollo de la teoría de la
evolución que Darwin presentó en su El Origen de las Especies.
José
Valdizán y Manuel Julián Cobos hicieron otro intento de colonización,
dedicándose a la explotación de un tipo de liquen que se recolectaba
en las islas (Roccella portentosa) y que se usaba como colorante. Luego
del asesinato de Valdizán por parte de sus trabajadores, Cobos llevó del
continente un grupo de más de cien trabajadores a la isla San Cristóbal para
desarrollar una plantación de caña de azúcar. Dirigió su plantación con mano de
hierro lo cual llevó a su asesinato en 1904. Desde 1897
Antonio Gil inició otra plantación en la isla Isabela.
Vista
satelital de las islas Galápagos.
Durante
todo un año, a partir de septiembre de 1904, una expedición de la Academia de
Ciencias de California, al mando de Rollo Beck, estuvo en las islas
recopilando material científico en áreas de geología, entomología, ornitología, botánica, zoología y herpetología. Otra
expedición de la misma Academia se llevó a cabo en 1932 (Expedición Templeton
Crocker) para coleccionar insectos, peces, conchas, fósiles, aves y plantas.
Durante
la Segunda
Guerra Mundial Ecuador
autorizó a Estados
Unidos el establecimiento de una base naval en la isla
Baltra y estaciones de radar en otras ubicaciones estratégicas con el fin de
monitorear el Canal de Panamá. Los estadounidenses abandonaron las islas un año
después vez finalizada la guerra. En 1946 se estableció en Isabela una colonia penal, que fue
desmantelada en 1959.
La Unesco declaró a las Islas
Galápagos como Patrimonio Natural de la Humanidad en 1978 y, seis años más
tarde, como Reserva de la Biosfera (1985), lo cual ha
resultado en un creciente interés a nivel internacional por este archipiélago.
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